martes, 10 de abril de 2018

INNOVACIÓN EDUCATIVA


FOTO QIMONO 84 PIXABAY  LICENCIA CC



Recientemente he participado en el 2º Encuentro de centro Innovadores de Castilla y León que se inscribe en el marco del proyecto/investigación "centros innovadores" del GRUPO DIM-EDU, está organizada conjuntamente con el Departamento de Didáctica, Organización y Métodos de Investigación de la Universidad de Salamanca.

A lo largo de la jornada se fueron intercalando la presentación de experiencias de diversos centros educativos de Castilla y León y mesas redondas donde expertos iban contestando  a estas tres preguntas:
  • ¿Por qué innovar?
  • ¿Cómo innovar?
  • ¿Qué papel debería tener la administración en la innovación educativa?

Tras escuchar a los expertos y reflexionar sobre ello quiero aquí dar mi respuesta a estas tres preguntas que fueron el eje vertebrador de la jornada:

¿Por qué innovar?


Principalmente porque la sociedad ha cambiado, ahora mismo está cambiando y a una velocidad de la que muchas veces no somos conscientes. La educación en gran parte sigue ofertando respuestas a los requerimientos que tenía la sociedad del último tercio del siglo XX. Muchos profesores enseñan como aprendieron cuando estuvieron en el Instituto y en la Universidad.

Si la educación quiere formar a ciudadanos del siglo XXI es absolutamente imprescindible que entre en un paradigma de innovación que además debe ser continua porque continuo es así mismo el cambio de nuestra actual sociedad.

En mi opinión tres son los grandes retos que tiene la sociedad en este momento:

  1. La sociedad del conocimiento (el conocimiento como factor crítico del desarrollo humano) que surge de la revolución digital, la globalización, la gestión y elaboración de la información. Es esta sociedad del conocimiento la que nos exige el desarrollo de las competencias educativas básicas propuestas hace ya varios años y que siguen sin ser trabajadas y desarrolladas en la mayor parte de los proyectos educativos.
  2. La lucha contra la pobreza, la desigualdad y el cambio climático (mejorar la vida de todos y todas sin dejar a nadie atrás). Esta es la propuesta planteada y aprobada por la ONU a finales de 2015 mediante los Objetivos de Desarrollo Sostenible como metas para el año 2030. Y esta propuesta debería ser la base de la educación en valores de los centros educativos mediante programas de aprendizaje-servicio que promuevan el compromiso social del alumnado.
  3. La búsqueda de la felicidad (el bienestar físico, emocional y social). Por primera vez en la historia de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estableció “la mejora del bienestar de la población” como una prioridad sanitaria. Así lo recoge el informe de la Oficina Regional Europea de la OMS, que lleva por título: Informe Europeo de la Salud 2012 – trazando el camino hacia el bienestar (European Health Report, 2012 – charting the way to well-being), dado a conocer a finales de marzo de 2013. No hay desarrollo humano posible si no se mejora el bienestar de cada persona individual. Nuestra sociedad precisa el desarrollo de las inteligencias emocional y social como base para el desarrollo del bienestar, la felicidad y la personalidad plena de los individuos.


¿Cómo innovar?


Si bien voces críticas con las corrientes innovadoras en la educación señalan que muchas de las metodologías y las actuaciones que se plantean no son nuevas sino que han pasado décadas desde su formulación, creo que esta es una visión con cierta miopía. 

Es claro que usar un ordenador, por ejemplo, no es nada innovador en sí mismo. Hace muchos años que se usan. Pero en un centro rural de cualquier lugar del mundo donde jamás se ha usado un ordenador o se ha tenido conexión a internet, utilizar esta tecnología es verdaderamente innovador.

El aprendizaje cooperativo es una metodología que lleva años generando literatura científica y no científica. No es nada nuevo. Pero instaurar esta metodología en mi centro (donde se siguen distribuyendo a los alumnos en fila de a uno para evitar que hablen con nadie y puedan aprender de forma individual) puede resultar un hecho realmente innovador.

Dicho esto los imprescindible para comenzar a innovar es el factor humano: un liderazgo innovador por parte del equipo directivo y un equipo innovador formado por aquellos profesores dispuestos a desarrollar en el centro procesos innovadores a medio-largo plazo y a sumar a otros compañeros y compañeras a tales procesos, siendo muy consciente que siempre habrá una parte “opositora” en el sentido de que pondrán dificultades a las diversas actuaciones innovadoras.

¿Cuál es el papel de la administración?


Su principal papel es dejar de ser ella la protagonista de la educación. Que sean capaces de establecer el tan necesario pacto por la educación y que ese pacto permita los currículos más abiertos y flexibles, el autentico trabajo para el desarrollo de las competencias educativas básicas, la autonomía de los centros educativos y la financiación de los programas de innovación bien articulados de los centros.

No hay comentarios:

Publicar un comentario