jueves, 9 de febrero de 2017

RULER: UN PROGRAMA EFECTIVO DE APRENDIZAJE SOCIAL Y EMOCIONAL




RULER  es un enfoque  de Aprendizaje Social y Emocional que implica a toda el centro educativo y que en primer lugar se centra en el desarrollo personal y profesional de los profesores y las familias para que puedan ser modelos y competentes para educar emocional y socialmente a los alumnos. Los objetivos del programa son crear un clima emocional positivo y mejorar la inteligencia emocional en profesores, familias y alumnos. Hay dos fases de despliegue:

  1. Los anclajes, que son un conjunto de herramientas fundamentales para que el centro educativo cree un clima positivo y un lenguaje común de la inteligencia emocional
  2. Palabras de Sentimientos es un curriculum basado en el vocabulario emocional que se  implementa en el aula. 


RULER se integra o complementa perfectamente con muchos otros enfoques del Aprendizaje Social y Emocional (SEL en sus siglas en inglés))  ya que sus objetivos y métodos se superponen con los de otros programas de SEL:

  • Reconocer las propias emociones y las de los demás
  • Comprender las causas y consecuencias de las emociones
  • Etiquetar las emociones con precisión
  • Expresar las emociones  adecuadamente las emociones de forma efectiva
  • Regular las emociones de forma efectiva


EVIDENCIAS EMPÍRICAS DE LA EFICACIA DE RULER


RULER es un enfoque basado en la evidencia empírica para la integración del Aprendizaje Social y Emocional (SEL) en las escuelas, que ha puesto de manifiesto que la aplicación del programa consigue que:

  • los alumnos tengan mejor rendimiento académico
  • se mejore el clima escolar
  • se aumente la inteligencia y habilidades sociales emocionales de los alumnos
  • se disminuya la ansiedad y la depresión entre el alumnado
  • los alumnos sean menos propensos a intimidar a sus compañeros
  • los alumnos tengan mejores habilidades de liderazgo
  • los profesores tengan mejores relaciones con los estudiantes, menos "burnout"  y sentimientos más positivos sobre la enseñanza


LOS ANCLAJES


Carta

La Carta es un documento de consenso que ayuda a los centros educativos  a establecer ambientes de aprendizaje de apoyo, confiables y favorecedores de un clima emocional adecuado para el aprendizaje.  El clima emocional de una escuela es determinante para al bienestar de toda la comunidad y optimizar el aprendizaje de los alumnos.  Este clima es creado por todos los miembros de la comunidad educativa partiendo de la manera en que aspiran tratar a los demás. Familias, alumnos, profesores y personal no docente describen cómo quieren sentirse en la escuela, los comportamientos que pueden fomentar esos sentimientos y las directrices para prevenir y manejar los sentimientos y los conflictos no deseados que puedan surgir. A través de la Carta, cada miembro de la comunidad educativa  establece objetivos comunes y se hace  mutuamente responsable de crear el clima positivo  deseado por todos.

Medidor Emocional

Aprender a percibir y expresar las emociones es uno de los componentes esenciales de la Inteligencia Emocional. Utilizando el medidor de estado de ánimo, los alumnos y los profesores  se vuelven más conscientes de la forma en que  sus emociones cambian a lo largo del día y cómo sus emociones afectan a su vez sus propios comportamientos. Los alumnos aprenden a ampliar su vocabulario emocional, en sustitución de las palabras básicas de sentimientos con términos más sofisticados y precisos. Mediante la enseñanza de las diferencias sutiles entre sentimientos similares, el medidor del estado de ánimo permite a los alumnos y profesores conocer de forma más completa y profunda su vida emocional y abordar todas las emociones de manera más eficaz.



Meta-Momento

Las emociones pueden ayudar o impedir las relaciones interpersonales. Por otra parte, todos tenemos momentos en los que ofrecemos  lo mejor de nosotros mismos. El Meta-Momento ayuda a los alumnos y profesores a  manejar las emociones más intensas e inadecuadas con el objetivo de poder  tomar mejores decisiones  tanto para sí mismos como para las personas con las que conviven. 
El Meta-Momento es un breve paso atrás de la situación que provoca una emoción especialmente intensa y/o inadecuada en el que la persona se detiene y piensa antes de actuar, preguntándose: ¿cómo reaccionaría  mi "mejor yo" ante esta situación? ¿qué estrategia puedo usar para que mi conducta  refleje lo  mejor de mí? Con el tiempo y con la práctica, los alumnos y profesores sustituyen sus conductas ineficaces por conductas emocionalmente y socialmente más adecuadas y se va adquiriendo más y mejor competencia y autonomía para enfrentar  situaciones más complejas.  Con todo este proceso se busca conseguir tomar mejores decisiones, construir relaciones más sanas, y experimentar un mayor bienestar emocional.


Blueprint

La forma en que se tratan unas personas a otras en un centro educativo determina en gran parte el rendimiento  y el ambiente escolar. El conflicto entre los alumnos, especialmente el acoso y  la intimidación, son importantes obstáculos para el bienestar y el aprendizaje. El Blueprint ayuda a los alumnos  y profesores a gestionar los conflictos de manera efectiva  considerando  un desacuerdo desde la perspectiva de la otra persona, además de la suya propia. De esta forma se  desarrollan la empatía al considerar los sentimientos de los demás y trabajar en colaboración para identificar soluciones saludables a los conflictos. El Blueprint ayuda a reparar y construir relaciones más fuertes, la creación de escuelas más seguras y productivas  donde los estudiantes puedan aprender y prosperar.



LAS PALABRAS DE SENTIMIENTOS (EMOCIONARIO)


¿Con qué frecuencia las personas necesitan compartir cómo se sienten, pero no puede encontrar las palabras correctas? Cuando las palabras adecuadas no están disponibles, la comunicación se rompe, los sentimientos de se confunden, se suprimen, o incluso desplazan a otros. Mediante el plan Palabras   de Sentimientos se posibilita  a los alumnos y profesores describir toda la gama de emociones humanas.  Se trataría de desarrollar una serie  de actividades  incluidas en el curriculum de diversas asignaturas en las que los  estudiantes perfeccionan sus habilidades de inteligencia emocional, mejoran sus habilidades de escritura y el pensamiento crítico, y desarrollen la creatividad, la empatía y habilidades para la toma de perspectiva que se necesita para mantener relaciones de apoyo mutuo y tomar decisiones saludables.

Cada actuación de este “Emocionario” consiste en los siguientes pasos:

  1. Presentación de una nueva palabra “emocional” y su definición formal por el profesor.
  2. Explicación de la palabra por medio de dibujos (pensamiento visual) por parte de los alumnos.
  3. Asociación de la palabra con sucesos de la vida real o con los contenidos académicos.
  4. Discusión de la palabra “emocional” con la familia en casa.
  5. Discusión y puesta en común en clase.
  6. Escritura creativa de una pequeña historia con la palabra “emocional” de protagonista o tema.


 MÁS INFORMACIÓN






martes, 7 de febrero de 2017

EL NUEVO CONTEXTO DE LA ORIENTACIÓN ACADÉMICA Y PROFESIONAL


Quizás uno de los mayores retos que tiene la Orientación Educativa en estos inicios del siglo XXI sea la Orientación Académica y Profesional (OAP). En esta entrada voy a comentar algunas reflexiones sobre el contexto actual de la OAP y en una entrada próxima planteare algunas claves para la intervención orientadora en este ámbito de actuación tan relevante de la Orientación Educativa.

LA CONCEPCIÓN DE LA OAP


Tradicionalmente se ha entendido la OAP como el proceso para ayudar a la persona a elegir una profesión u oficio acorde a sus habilidades, intereses y capacidades así como el itinerario formativo más adecuado para conseguirlo.
Las diversas actuaciones de la OAP se han centrado de forma secuencial en los siguientes aspectos:
  1. El conocimiento de uno mismo para determinar las propias capacidades, competencias e intereses.
  2. El conocimiento del entorno de trabajo y el mercado laboral.
  3. La toma de decisiones sobre la formación y el empleo.
  4. La  gestión del proyecto de vida respecto la formación y el trabajo.

A la base de esta concepción y de estas actuaciones de la OAP  ha prevalecido  la idea de que en la vida de las personas existen dos etapas diferenciadas:
  • una etapa de formación
  • una etapa de actividad profesional.


EL NUEVO CONTEXTO AL INICIO DEL SIGLO XXI


Sin embargo esta concepción de la OAP basada en el objetivo de conseguir el encaje entre la persona y la profesión u ocupación apropiada a esta persona es difícil de mantener en nuestra sociedad actual, ya que ello supone considerar:
  • que la profesión y los requisitos para ejercerla adecuadamente son estables a lo largo del tiempo  
  • que las habilidades e intereses de la persona también permanecen constantes a lo largo del tiempo

De manera similar la distinción entre dos etapas básicas y diferenciadas en la vida  ( el período de formación y el período de actividad profesional) no tiene sentido en la nueva sociedad postindustrial, en la que se ha hecho imprescindible que el aprendizaje y la formación se desarrollen a lo largo de toda la vida de la persona (incluso una vez terminada su vida laboral). Y esto es así debido a que es que más probable  que en su futuro profesional una persona tenga que ejercer diferentes oficios y profesiones, requiriendo para ello procesos de actualización y reciclaje respecto la propia formación. 

En resumen la sociedad del siglo XXI  se caracteriza por requerir diferentes objetivos profesionales a lo largo de la vida laboral de las personas y este hecho conlleva un proceso continuo de adaptación, aprendizaje y formación.

SOCIEDAD LÍQUIDA


El mercado laboral y entorno de trabajo al que hoy se enfrentan los jóvenes (y los no tan jóvenes) se enmarca en lo que el sociólogo polaco, Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2010 y recientemente fallecido, Zygmunt Bauman denominó “sociedad líquida”: una sociedad en continuo cambio caracterizada por un desconocimiento del futuro respecto a la economía y el mercado laboral. Los estados, los mercados, el comercio internacional, las instituciones, las empresas, las profesiones, el empleo o el trabajo han dejado definitivamente de ser una realidad ‘sólida’ con forma y características estables o reconocibles.

Es en este contexto en el que nace el concepto de trabajo líquido. El mercado incierto incita a que los trabajadores dejen atrás el concepto de trabajo tradicional y se esfuercen por crear una marca propia, reinventarse y adaptarse a los nuevos tiempos.

La palabra líquido hace referencia a la flexibilidad de esta tendencia laboral. Si el trabajo existente en la etapa industrial  era un trabajo “sólido” caracterizado por una relación de dependencia con una empresa, el trabajo líquido que comienza a imperar en la actualidad es un trabajo que se adapta a las necesidades del mercado.

LA FORMACIÓN QUE SE DEMANDA


En este nuevo contexto, las personas han de ser conscientes de cómo es la naturaleza del nuevo mercado laboral y deben dirigir sus esfuerzos para formarse mas como personas que  como empleados, con el objetivo final de poder ser  un activo para las empresas, colaborar con otros profesionales con talento, crear sus propias oportunidades y construir su propio futuro laboral.

Otro de los hechos que caracteriza la sociedad de principios del siglo XXI es la  brecha existente entre la formación que reciben los jóvenes y lo que demanda el mercado de trabajo, por lo que se hace cada vez más necesaria una mejoría y una mayor agilidad en todo el proceso de adaptación académica, con la creación de nuevos contenidos y la ampliación de la oferta educativa a las demandas profesionales del mercado.

En un país como España, con más de un 20% de paro y un 50% de desempleo juvenil, donde cada año salen de las universidades miles de graduados con poca esperanza de encontrar pronto un puesto de trabajo, se da la paradoja de que muchas empresas no encuentran perfiles para cubrir una parte considerable de sus puestos vacantes. En concreto, un 14% de los directivos españoles dice que no logra dar con los perfiles adecuados para trabajar en sus compañías según señala el último estudio realizado por ManpowerGroup, para el que se han interrogado a más de 40.000 altos cargos en 40 países.

La consultora McKinsey avanza que el mundo se enfrenta a una escasez de 40 millones de trabajadores con educación superior en el año 2020 y a un posible superávit cercano a los 100 millones de trabajadores poco cualificados. De lo que se deduce que los requerimientos educativos para los jóvenes van a aumentar en los próximos años teniendo en cuenta además que el 60% de las profesiones que se requerirán  en los próximos años no cuentan con un programa regulado de formación académica en la actualidad.

Mientras tanto y frente a este contexto gran parte de la formación que aún reciben los jóvenes sigue estando centrada en los contenidos curriculares y no en el desarrollo de las diversas competencias educativas básicas y las competencias de empleablidad que resultaran clave para el desarrollo de su carrera profesional.