martes, 24 de febrero de 2015

OBJETIVOS, METODOLOGIA Y AREAS PRIORITARIAS DE LA ORIENTACIÓN EDUCATIVA EN LA ACTUALIDAD.



A lo largo del siglo XX el concepto de la Orientación Educativa y su práctica profesional ha ido evolucionando en función de las demandas sociales y de los avances  en la Psicología, Pedagogía y otras áreas de conocimiento relacionadas.

Como señala Montanero Fernández  “hoy en día la orientación es un proceso profesionalizado de ayuda continua y sistemática que tiene como principal objeto la personalización educativa”. (Montanero Fernández, 2002, p. 154).

Este término de personalización hace referencia tanto a la individualización o adaptación de los procesos educativos a las características de cada alumno como a desarrollar las diferentes competencias de la persona más allá de los meros contenidos académicos.

El modelo actual de orientación tiene que ir mucho más allá de la figura del orientador educativo o de órganos como los Departamentos de Orientación y los Equipos de Orientación, para ser un auténtico proceso de asesoramiento colaborativo entre éstos y otros profesionales de la educación, dentro del contexto de un centro educativo particular y de unos referentes curriculares generales, y teniendo como objeto de intervención tanto el individuo concreto, mediante el trabajo docente y la acción tutorial, como sobre el contexto social y organizativo del aprendizaje, es decir el propio centro educativo.

De esta forma la intervención educativa y la actividad orientadora se convierten en una actuación colaborativa que potencia la innovación y la investigación en los centros de una forma integrada en el propio currículo y en la organización de los centros.


ÁREAS DE LA ORIENTACIÓN EDUCATIVA


El propio Montanero Fernández plantea como áreas prioritarias de la Orientación Educativa:
  • Aprender a aprender
  • Desarrollo emocional y social
  • Desarrollo de la carrera
  • Necesidades educativas especiales

Estas áreas prioritarias están estrechamente relacionadas con algunas de las competencias clave o competencias básicas del sistema educativo.

La primera de estas áreas de actuación se corresponde de forma directa con la competencia educativa básica de aprender a aprender. 

El desarrollo emocional y social se relaciona directamente con las competencias social y ciudadana (habilidades sociales y capacidad de trabajo cooperativo en grupos heterogéneos) y autonomía e iniciativa personal (educación emocional).

El desarrollo de la carrera por su parte se relaciona también con la competencia de autonomía e iniciativa personal, y más concretamente en facilitar el control de la propia vida, crear una identidad personal, clarificar necesidades, deseos y metas y ser capaz de tomar decisiones.

Con respecto a la Necesidades Educativas Especiales, este el área que debe garantizar el desarrollo de las competencias educativas en los alumnos que presenten estas necesidades educativas, la detección y evaluación de los mismos y la canalización de actuaciones para individualizar y adaptar el desarrollo de sus competencias educativas básicas y modificar el contexto educativo para que la atención a la diversidad no sea una actuación o un programa, sino la cultura y filosofía educativa del propio centro. Es decir el pleno desarrollo de la escuela inclusiva.

Bisquerra propone un modelo similar respecto las áreas de intervención de la Orientación Educativa:

  • Orientación profesional 
  • Orientación en los procesos de enseñanza-aprendizaje 
  • Atención a la diversidad
  •  Orientación para la prevención y el desarrollo

Esta última área hace referencia a la prevención en sentido amplio, y al desarrollo personal y social, y en la que se incluiría de forma muy significativa la educación emocional.

Ambos autores, Bisquerra y Monedero, proponen pues un ámbito novedoso de actuación de la Orientación Educativa referido al desarrollo de competencias sociales y emocionales que están a su vez incluidas en las competencias educativas básicas.

Considero que la referencia del movimiento “SEAL” (Social and Emotional Aspects of Learning”; Aspectos Sociales y Emocionales del Aprendizaje), basadas en la propuesta estadounidense de “SEL” (Social and Emotional Learning”; Aprendizaje Social y emocional) puede ser muy adecuada para el desarrollo de programas educativos por los centros y administraciones educativas.


MODELOS DE INTERVENCIÓN


Hay que señalar, por otra parte, que la metodología de trabajo y los modelos de intervención de la Orientación Educativa en los comienzos del siglo XXI también está cambiando. A los iniciales modelos clínicos, centrados en la entrevista y la atención individualizada, se fueron sumando los modelos de programas, centrados en la prevención y el desarrollo, y los modelos de consulta con una perspectiva de asesoramiento colaborativo a mediadores (profesores, tutores, familias…).

Pero además de estos modelos, en el momento actual cada vez hay más profesionales de la educación en general y de la Orientación Educativa que están optando por el actuaciones e intervenciones basadas en la metodología derivada de los procesos de “coaching”, habiéndose desarrollado auténticos modelos de coaching educativo y existiendo una demanda creciente de profesionales que desean formarse como “coach educativo” en el marco de sus competencia profesionales como educador.

El coaching es un proceso que se establece entre dos o más personas en la que una de ellas (coach) facilita el éxito de la otra (coachee). El “éxito” es definido por el coachee y la misión del coach es facilitar y acompañar la consecución de esos objetivos de éxito. Es decir se trata de una relación de ayuda en la que una persona ayuda a otra a conseguir sus objetivos, pero en las que la responsabilidad del éxito y la toma de decisiones corresponden únicamente al propio interesado.

En otras entadas del blog se desarrollara más el proceso y técnicas del coaching educativo, enfoque que me parece muy adecuado incluir en las formas en que trabajamos los profesionales de la educación.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  • Montanero Fernández, M. “Áreas prioritarias de la orientación en el contexto educativo. Una propuesta de revisión”. Educación XX1, num5, 202, pp153-167. UNED
  • Bisquerra, R. “Acción tutorial y educación emocional”. XII Congreso de Orientación Educativa. Guadalajara (México). 2011.


 REFERENCIAS WEB

Sobre SEL:



miércoles, 18 de febrero de 2015

CALIDAD EDUCATIVA Y ÉXITO EDUCATIVO



No tiene mucho sentido hablar de calidad educativa (yo prefiero hablar de “educación de calidad” que tiene menos connotaciones) sin tener en cuenta de manera primordial los objetivos de la propia educación y la consecución de tales objetivos por los propios individuos, por un lado, y de las instituciones educativos y sistemas educativos, por otro. Es decir, una educación de calidad es aquella que logra el éxito educativo de los individuos en el marco y en interacción con la sociedad en la que viven, ya que el éxito educativo de hecho supone también un éxito social.

La tradicional identificación de “éxito educativo” con el “éxito académico” es una concepción totalmente obsoleta, propio de la sociedad industrial y post-industrial del siglo XX,  alejado de la sociedad del conocimiento de los inicios del siglo XXI. Aun así esta concepción sigue prevaleciendo en nuestro sistema educativo y en la propia práctica educativa, que mantiene los objetivos académicos en un lugar prominente y en detrimento de otros objetivos educativos, tan esenciales al menos como los anteriores y transcendentales para que la educación permita conseguir a los ciudadanos las competencias individuales necesarias para adaptarse y vivir en la sociedad en la que actualmente vive, caracterizada por la rapidez con la que la propia sociedad cambia.

Hace ni más ni menos que 67 años, en 1948, la ONU en el artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos señalaba que “la educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos; y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.”

Asimismo y en la misma línea, la Constitución Española de 1978 en su artículo 27 declara que “la educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales.”

Entendiendo la personalidad como una faceta del ser humano que no es estable ni consistente, sino dinámica y en interacción con el contexto social (el cual posibilita el desarrollo de esa personalidad individual), el éxito educativo de una sociedad consiste precisamente en ese hecho: conseguir el desarrollo de la personalidad de sus ciudadanos, en interacción con otras personas y sistemas sociales, para que sean competentes  para adaptarse forma positiva al momento y a la sociedad que les ha tocado vivir en los inicios del siglo XXI.

Así pues, y como señala la OCDE, el desarrollo de las  competencias educativas clave debe posibilitar tanto el éxito para los individuos como el éxito para la sociedad. El éxito individual implica tener un empleo con ingresos aceptables, la salud y seguridad personal, la participación política y su interacción adecuada con redes sociales.. El éxito social está referido a la productividad económica, los procesos democráticos, la cohesión social, equidad, derechos humanos y la sostenibilidad ecológica.

Entendiendo, pues, el éxito educativo por una parte como la consecución del éxito individual, mediante un adecuado desarrollo de las competencias educativas básicas, y por otra como éxito de una sociedad con ciudadanos que participan democráticamente en la misma, que de igual manera participan en el desarrollo económico del país y que mantienen formas de vida contribuyan a la sostenibilidad ecológica, la Educación de Calidad será la que de mejor manera consiga el éxito educativo de los alumnos mediante un desarrollo armónico de las competencias educativas básicas.

Esta Educación de Calidad depende muy poco de las leyes educativas y mucho de la práctica docente de los profesionales de la educación, así como de los programas educativos que los centros educativos desarrollan y que debieran ser favorecidos y apoyados en todo momento por las administraciones educativas.

Una Educación de Calidad precisa de unos instrumentos de evaluación adecuados que valoren con la mayor precisión posible el grado en que se van desarrollando las competencias educativas básicas. En este sentido las diferentes pruebas PISA han conseguido evaluar a nivel internacional algunas de estas competencias concretamente las competencias lingüística, matemática y científica. Pero mantiene de esta manera la hegemonía de unas competencias sobre otras, y concretamente las competencias que más se asocian al denodado termino de “materias instrumentales”, con lo cual estas pruebas, así como las que han seguido el mismo modelo (evaluación diagnóstico, reválidas…) dejan sin evaluar más de la mitad de las competencias educativas básicas, resultando obviamente una evaluación demasiado parcial. La priorización que hace de esas competencias “instrumentales” el decreto de currículo de ESO y Bachillerato recientemente aprobado acentúa la división entre competencias de “primera” y competencias de “segunda”.

Muy importante sería la “democratización” de los indicadores educativos internacionales de PISA o los nacionales realizados por el INEE (que son públicos y publicados), en el sentido de ser más utilizados por los profesionales de la educación y los centros educativos a la hora de evaluar sus programas y actuaciones y/o fijar sus propios objetivos educativos.



lunes, 9 de febrero de 2015

LOS NUEVOS MODELOS DE LA INTELIGENCIA: LA INTELIGENCIA EMOCIONAL Y LAS INTELIGENCIAS MÚLTIPLES.



INTELIGENCIA EMOCIONAL


Daniel Goleman es un psicólogo estadounidense, redactor de la sección de ciencias de la conducta y del cerebro del periódico The New York Times y profesor de psicología en la Universidad de Harvard, en la que obtuvo su doctorado y adquirió fama mundial a partir de la publicación de su libro Inteligencia Emocional en 1995.

Basándose en la investigación más vanguardista del cerebro y las neurociencias, este autor explica por qué personas con un elevado Cociente Intelectual (CI) fracasan en su vida, mientras que otras personas con un CI más modesto triunfan de forma notoria y evidente, proponiendo el concepto de “inteligencia emocional” como forma de interactuar con el mundo teniendo en consideración las emociones y sentimientos lo cual permite a los individuos desarrollar de forma adecuada el control de impulsos, la autoconciencia, la motivación, la empatía y el altruismo, indispensables para una buena y creativa adaptación a la sociedad.

Resulta evidente que todas estas capacidades emocionales no se desarrollan en la escuelas de primaria y secundaria, o si lo hacen es de una manera aislada y poco significativa frente al desarrollo de la tradicional “inteligencia académica”.

Sin embargo como explica Goleman en su libro hay que tener muy en cuenta la investigación llevada a cabo entre padres y profesores que demuestra el aumento de la tendencia en la presente generación infantil al aislamiento, la depresión, la ira, la falta de disciplina, el nerviosismo, la ansiedad, la impulsividad y la agresividad, un aumento, en suma, de los problemas emocionales.

La solución está, para Goleman, en la forma en que se prepara a niños y jóvenes para la vida, potenciando el papel que deben desempeñar las escuelas en la educación integral del estudiante, reconciliando en las aulas a la mente y al corazón.

Por otra parte Goleman explica como en estudios realizados preguntando a empresarios se revela que más de la mitad de los trabajadores carecen de la motivación necesaria para aprender y mejorar en su empleo. Cuatro de cada diez son incapaces de trabajar en equipo y sólo el 19% de los que se esfuerzan por alcanzar el nivel requerido para el trabajo demuestran tener suficiente autodisciplina en sus hábitos laborales. Lo que demandan los empresarios de sus nuevos trabajadores, las competencias técnicas concretas no eran más importantes que la habilidad subyacente para aprender el trabajo. Pero, además de esta cualidad, los empresarios enumeraban también las siguientes: 
  • Capacidad de escuchar y de comunicarse verbalmente 
  • Adaptabilidad y capacidad de dar una respuesta creativa ante los contratiempos y los obstáculos 
  • Capacidad de controlarse a sí mismo, confianza, motivación para trabajar en la consecución de determinados objetivos, sensación de querer abrirse un camino y sentirse orgulloso de los logros conseguidos 
  • Eficacia grupal e interpersonal, cooperación, capacidad de trabajar en equipo y habilidad para negociar las disputas 
  • Eficacia dentro de la organización, predisposición a participar activamente y potencial de liderazgo.

Así pues, sólo uno de los siete rasgos más valorados por los empresarios tenía un carácter académico, la competencia matemática y las habilidades de lectura y escritura. 

Otro estudio acerca de lo que las empresas buscan en los nuevos licenciados en gestión empresarial arroja también una lista muy parecida. En este último caso, las tres capacidades más valoradas son la iniciativa, la capacidad de comunicación y las habilidades interpersonales. Como comentaba a Goleman Jill Fadule, directora del departamento de admisiones y becas de la Harvard Business School: «la empatía, la asunción del punto de vista de los demás, la comunicación y la cooperación se cuentan entre las competencias que esta universidad valora más en quienes aspiran a ingresar en ella». 

INTELIGENCIAS MÚLTIPLES


Howard Gardner es un psicólogo, investigador y profesor de la Universidad de Harvard, conocido en el ámbito científico por sus investigaciones en el análisis de las capacidades cognitivas y por haber formulado la teoría de las inteligencias múltiples, la que lo hizo acreedor al Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales 2011.

La teoría de las inteligencias múltiples, señala que no existe una inteligencia única en el ser humano, sino una diversidad de inteligencias que marcan las potencialidades que tiene cada persona. Estas inteligencias trabajan juntas, aunque como entidades semi-autónomas. Cada persona desarrolla unas más que otras., dependiendo en gran medida en el énfasis que ponga la educación en el desarrolla de cada una de ellas. Son las siguientes

1. Inteligencia lingüística. En los niños y niñas se aprecia en su facilidad para escribir, leer, contar cuentos o hacer crucigramas.
2. Inteligencia Lógica-Matemática. Se aprecia en los menores por su interés en patrones de medida, categorías y relaciones. Facilidad para la resolución de problemas aritméticos, juegos de estrategia y experimentos.
3. Inteligencia Corporal y Cinética. Facilidad para procesar el conocimiento a través de las sensaciones corporales. Deportistas, bailarines o manualidades como la costura, los trabajos en madera, etc.
4. Inteligencia Visual y Espacial. Los niños y niñas piensan en imágenes y dibujos. Tienen facilidad para resolver rompecabezas, dedican el tiempo libre a dibujar, prefieren juegos constructivos, etc.
5. Inteligencia Musical. Los menores se manifiestan frecuentemente con canciones y sonidos. Identifican con facilidad los sonidos.
6. Inteligencia Interpersonal (inteligencia social). Se comunican bien y son líderes en sus grupos. Entienden bien los sentimientos de los demás y proyectan con facilidad las relaciones interpersonales.
7.Inteligencia Intrapersonal (inteligencia emocional). Relacionada con la capacidad de un sujeto de conocerse a sí mismo: sus reacciones, emociones y vida interior.
8. Inteligencia Naturalista o de facilidad de comunicación con la naturaleza; que consiste en el entendimiento del entorno natural y la observación científica de la naturaleza como la biología, geología o astronomía

Para Gardner, la inteligencia natural no es algo idéntico en todos los individuos, sino una base bio-psicológica individual, formada por combinaciones de potencialidades múltiples que no siempre se despliegan como consecuencia de una educación estandarizada que no distingue los matices diferenciales del individuo.

Estos dos modelos actuales sobre la inteligencia humana están estrechamente relacionados con las competencias educativas básicas planteadas tanto a nivel nacional como internacional, como puede verse en el cuadro 1.

Inteligencia


Competencia educativa básica

Lingüística

Comunicación Lingüística
Lógico-Matemática

Matemática
Corporal y cinética
Naturalista
Conocimiento e interacción con el mundo físico
Visual y espacial
Musical
Cultural y artística
Interpersonal

Social y ciudadana
Intrapersonal
Aprender a aprender
Autonomía e iniciativa personal

Respecto a la competencia digital se ha convertido hoy día en una competencia transversal que implica tanto las diversas inteligencias como las demás competencias básicas.



lunes, 2 de febrero de 2015

COMPETENCIAS EDUCATIVAS PARA EL SIGLO XXI


Imagen de Manuel M. Vicente (Flickr) CC-BY-2.0



En los últimos años se está  intentado implantar una nueva forma de plantear la educación, basándola en el desarrollo de algunas competencias consideradas fundamentales para la sociedad del siglo XXI.

El texto que sirve como primera referencia internacional de este nuevo enfoque basado en las competencias educativas fue el “Informe Delors” de la UNESCO (1996) el cual señala cuatro objetivos fundamentales de la educación para el siglo XXI.
  • Aprender a conocer (observar, analizar, comprender y explicar) 
  • Aprender a hacer (desempeño basado en procedimientos y estrategias) 
  • Aprender a vivir juntos (participación y trabajo colaborativo) 
  • Aprender a ser (automotivación, iniciativa, liderazgo y creatividad) 
A partir de este texto otros organismos internacionales amplían este concepto, como es el caso de la OCDE y el programa PISA para evaluar competencias educativas en jóvenes que finalizan la escolaridad obligatoria, y la publicación, por este mismo organismo, en 2003 del proyecto DeSeCo (Definición y Selección de Competencias). Es en este proyecto donde se identifican un conjunto pequeño de competencias clave y se definen tales competencias, por lo que merece un análisis un  poco más detallado.

En primer lugar, el proyecto DeSeCo define esta competencias clave como “la capacidad de responder a las demandas y llevar a cabo las tareas de forma adecuada. Surge de la combinación de habilidades prácticas, conocimientos, motivación, valores éticos, actitudes, emociones y otros componentes sociales y de comportamiento que se movilizan conjuntamente para lograr una acción eficaz”

El nexo de unión de las competencias clave es el pensamiento y la acción reflexiva, lo cual implica el uso de destrezas meta-cognitivas, habilidades creativas y la adopción de una actitud crítica. Además hay que tener en cuenta que en cualquier contexto se pueden desarrollar o demostrar más de una competencia.

Las tres categorías de competencias clave, competencias que tienen un mayor valor, con más áreas de utilidad y necesarias para todos, que son las siguientes: 
  • Usar herramientas de forma interactiva, es decir ser capaces de utilizar herramientas tanto físicas, como socioculturales y de la tecnología de la información para interactuar de forma efectiva con el medio ambiente. 
  • Interactuar en grupos heterogéneos, poder comunicarse de forma adecuada con los demás e interactuar de forma colaborativa.
  • Actuar de forma autónoma poder llevar el control de la propia vida, crear una identidad personal, clarificar necesidades, deseos y metas y ser capaz de tomar decisiones.

En cada una de esta categoría se enmarcan las diferentes competencias clave definidas.

Usar herramientas de forma interactiva

  • Habilidad para usar el lenguaje, los símbolos y el texto de forma interactiva este. Esta competencia incluye el uso efectivos de las destrezas lingüísticas (orales y escritas), las destrezas de computación y otras destrezas matemáticas, en múltiples situaciones. 
  • Capacidad de usar este conocimiento de forma interactiva, es decir que el individuo reconozca lo que no sabe, identifique las fuentes de información más adecuadas, evalúen la calidad y valor de esta información y sus fuentes y organicen el conocimiento y la información.
  • La habilidad de usar tecnología de forma interactiva, dado que estas tecnologías aportan nuevas formas en que los individuos acceden a la información, en que las personas trabajan juntas e interactúan con los otros. 

Interactuar con grupos heterogéneos.

  • Habilidad de relacionarse bien con los otros, lo cual requieres empatía y un manejo efectivo de las propias emociones. 
  • Habilidad de cooperar, de presentar ideas y escuchar las ideas de otros, de entender las dinámicas del debate o la habilidad de construir alianzas, negociar y tomar decisiones.
  • Habilidad de manejar y resolver conflictos, analizando los elementos e intereses en juego, las áreas de acuerdo y desacuerdo y priorizar necesidades y metas. 

Actuar de forma autónoma.

  • Habilidad de actuar dentro del gran esquema, que la persona entiendan sus acciones y decisiones en un contexto más amplio, en un mundo diverso y global. 
  • La habilidad de formar y conducir planes de vida y proyectos personales, lo cual supone una orientación hacia el futuro.
  • La habilidad de afirmar derechos, intereses, límites y necesidades, o dicho de otra manera, asertividad

A finales de 2006 el Parlamento y Consejo europeos realizan la Recomendación 2006/962/CE sobre las competencias clave para el aprendizaje permanente mediante el cual se recomienda a los estados miembros que velen por que la educación y formación iniciales permitan el desarrollo de las competencias clave de todos los jóvenes, por disponer las medidas educativas adecuadas para los jóvenes con desventaja educativa y por que los adultos puedan desarrollar las competencias clave durante toda su vida.

Estas competencias clave son definidas como una combinación de conocimientos, capacidades y aptitudes adecuadas al contexto y necesarias para el desarrollo y realización personal y para una ciudadanía activa, para la inclusión social y el empleo, estableciendo un marco de referencia con ocho competencias clave:
  1. Comunicación en lengua materna
  2. Comunicación en leguas extranjeras
  3. Competencia matemática y competencias básicas en ciencia y tecnología
  4. Competencia digital
  5. Aprender a aprender
  6. Competencias sociales y cívicas
  7. Sentido de la iniciativa y espíritu de empresa
  8. Conciencia y expresión culturales

En este marco propuesto por la UE, la legislación española traslada a la normativa educativa estas recomendaciones, así el preámbulo de la Ley Orgánica de Educación (2006) se señala que “la educación se concibe como un aprendizaje permanente, que se desarrolla a lo largo de la vida. En consecuencia, todos los ciudadanos deben tener la posibilidad de formarse dentro y fuera del sistema educativo, con el fin de adquirir, actualizar, completar y ampliar sus capacidades, conocimientos, habilidades, aptitudes y competencias para su desarrollo personal/profesional". 

Posteriormente en los Reales Decretos que establecen las enseñanzas mínimas de primaria (1513/2006) y de enseñanza secundaria obligatoria (1631/2006) establecen que las tanto las enseñanzas mínimas como sus desarrollos curriculares deben garantizar y favorecer el desarrollo de estas competencias básicas.

Los desarrollos normativos pertinentes, tanto los del Estado como los de las Comunidades Autónomas, otorgan pues a las competencias básicas una gran relevancia. Por un lado, el criterio de promoción/titulación lo establece en cuanto al nivel de dominio de las competencias básicas al finalizar las etapas de la enseñanza obligatoria y, por otro, como base para las evaluaciones de diagnóstico, lo que las convierte en el referente clave para la identificación de las debilidades y fortalezas del rendimiento del alumnado y, consecuentemente en la base para el refuerzo/mejora.

Las competencias básicas de nuestro sistema educativo adaptan a la realidad española las competencias clave recomendadas por la UE, en un principio fueron:
  1. Competencia en comunicación lingüística.
  2. Competencia matemática. 
  3. Competencia en el conocimiento y la interacción con el mundo físico. 
  4. Tratamiento de la información y competencia digital.
  5. Competencia social y ciudadana. 
  6. Competencia cultural y artística.
  7. Competencia para aprender a aprender. 
  8. Autonomía e iniciativa personal.

Las definiciones precisas de cada una de estas competencias se encuentran en el Anexo I de ambos Reales Decretos de enseñanzas mínimas antes mencionados.

Por último el reciente Real Decreto 1105/2014, de 26 de diciembre, por el que se establece el currículo básico de la Educación Secundaria Obligatoria y del Bachillerato (BOE del 3 de enero de 2015), establece las siguientes competencias:
  1. Comunicación lingüística. 
  2. Competencia matemática y competencias básicas en ciencia y tecnología. 
  3. Competencia digital. 
  4. Aprender a aprender. 
  5. Competencias sociales y cívicas.
  6. Sentido de iniciativa y espíritu emprendedor.
  7.  Conciencia y expresiones culturales. 

Dos son las principales diferencias en el nuevo marco legislativo derivado de la LOMCE respecto a la legislación anterior: la unificación de las competencias matemáticas y científicas (conocimiento e interacción con el medio físico) en una sola y la recuperación de la competencia de la propuesta original sobre el sentido de iniciativa y espíritu emprendedor en vez de la competencia de autonomía e iniciativa-personal.

El mismo decreto añade dos aspectos importantes al desarrollo de las competencias: 
  • La necesidad de diseñar actividades de aprendizaje integradas que permitan al alumnado avanzar hacia los resultados de aprendizaje de más de una competencia al mismo tiempo. 
  • La priorización que se da al desarrollo de las competencias Comunicación lingüística, Competencia matemática y competencias básicas en ciencia y tecnología. 

Las relaciones entre las competencias, los contenidos y los criterios de evaluación para Educación Primaria, E.S.O. y Bachillerato están recogidas en la Orden ECD/65/2015 de 21 de enero (BOE de 29 de enero de 2015).

Sigue siendo inexplicable, por cierto, que en ninguno de los planteamientos sobre las competencias clave. tanto a nivel español como europeo. no aparezca en ningún caso la competencia emocional, a pesar que un enorme volumen de investigaciones en las ultimas décadas han demostrado su enorme trascendencia para el bienestar y la felicidad de los ciudadanos.

ORIENTAR PARA EL DESARROLLO DE LAS COMPETENCIAS EDUCATIVAS



En los 23 años transcurridos desde la promulgación en España de la primera ley educativa (LOGSE, 1990) a la aprobación en el parlamento de la sexta de estas leyes orgánicas (LOMCE, 2013), la sociedad española, en el marco de la sociedad global surgida en estos decenios, ha vivido un cambio radical y profundo influenciado sobremanera por el desarrollo y la expansión de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. La sociedad post-industrial de finales del siglo XXI  ha evolucionado a una sociedad del conocimiento y con ellos han cambiado las demandas que la propia sociedad hace al sistema educativo de manera que las personas puedan desarrollar adecuadamente las competencias tanto personales, educativas y profesionales de forma que puedan adaptarse de la mejor manera posible a la nueva sociedad de este comienzo de siglo.

¿Qué es lo que solicita la sociedad actual a sus ciudadanos? “En la mayoría de los países pertenecientes a la OCDE se valora que los individuos sean adaptables, innovadores, creativos, autodirigidos y automotivados, que posean la capacidad y la habilidad de resolver tareas mentales complejas más allá de la reproducción básica del conocimiento acumulado”

Los individuos requieren competencias adecuadas para un mundo en el cual la tecnología cambia de forma rápida y continua lo cual requiere una elevada capacidad de adaptación. Un mundo de sociedades diversas con una mayor riqueza y complejidad de las relaciones interpersonales y en que la globalización ha generado una cada vez mayor interdependencia. Y todo ello con unos valores comunes a las sociedades modernas y desarrolladas como son los valores democráticos y el desarrollo sostenible.

A pesar de estas nuevas demandas de la actual sociedad, en la escuelas, institutos y universidades de nuestro país se sigue aprendiendo y enseñando de forma muy similar a como se enseñaba y aprendía hace 20 años.  Y por supuesto habría que incluir a la propia orientación educativa, a sus modelos y marcos de actuación.

La modernización de la educación pasa irremediablemente por un cambio profundo en los objetivos educativos, en las actuaciones e intervenciones de los educadores, en el funcionamiento de los centros educativos, en los criterios y métodos de evaluación, en resumen un cambio sustancial en la práctica educativa y en la formación de los propios educadores, más allá de la mera inclusión de algunas de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, o de nuevas leyes educativas.

En este sentido habría que entender el fracaso educativo como el fracaso de la sociedad para educar a las personas (niños, jóvenes y adultos) en aquellas competencias personales, educativas y profesionales que les permitan una integración plena y satisfactoria en un mundo que cambia con rapidez y que demanda a los individuos que se enfrenten a la complejidad de muchas áreas de su vida. Y teniendo muy en cuenta que las competencias se aprenden más y mejor dentro de un ambiente favorable para el aprendizaje.